Miedo a sentir miedo

Alguna vez has pensado ¿Por qué me cuesta tanto saber identificar cómo me siento? 

Los expertos dicen que tenemos miedo a sentir por distintas razones: Primero, porque no nos han entrenado para ello.  Segundo, porque en general, la gente juzga al que no se presenta como una persona fuerte o valiente. Tercero porque nos negamos a nosotros mismos, en nuestro interior, experimentar emociones a las que damos una connotación negativa.

Es de vital importancia aprender a desarrollar nuestra capacidad reflexiva y de introspección para reconocer cómo nos sentimos. En la parte física, al despertar, cuando te levantas, es fácil saber si te duele algo o no, pero en la parte emocional, debes ser honesta contigo misma para saber si en realidad te sientes triste, enojada, con miedo, ansiedad, angustia, etc. con el objetivo de reconocer la emoción, para aislarla y gestionarla. 

Este miedo a sentir, le han denominado como murallas emocionales, descritas como las defensas psicológicas que utilizamos para adaptarnos a circunstancias dolorosas. Estos trucos de supervivencia emocional, en momentos concretos nos han ayudado a superar situaciones difíciles, pero pueden terminar siendo dañinos para nosotras mismas e incluso pueden afectar a quien se preocupa por nosotros.

¿Podemos hacer mal uso de nuestras emociones?

Si las dramatizamos en vez de sentirlas o nos autocompadecemos, puede ser destructivo.  Contrario a ello, cuando somos capaces de sentir todas nuestras emociones, nuestra vida tiene significado y propósito. Si evitamos sentir, perdemos frecuentemente el contacto con nosotras mismas, con quienes realmente somos.

TESTIMONIO

Hablando de las emociones y del miedo a sentir o tener miedo, quiero compartir contigo que esta semana, para amanecer lunes, tuve la oportunidad de hacerme consciente estando bajo el estado de mi mente crepuscular de lucidez, que se da cuando estamos medio despiertos o medio dormidos. La mente consciente está despierta y el cuerpo dormido. Acá es cuando más programables somos porque no hay un velo entre la mente consciente y la subconsciente.

Se dio, o me sucedió esto que he dado por llamar: La ventana interna que se abre para ver la verdad.  Haz de cuenta que estoy en un aula en clases y una voz Maestra o Guía espiritual, me permite tener acceso a la verdad.  En esta oportunidad se dio a través de una mezcla de pensar, sentir y ver, qué significaba: el miedo a tener miedo.  

Lo que pude observar fue que cuando estamos atacando, juzgando, señalando, culpabilizando a otros por cómo nos estamos sintiendo, de lo que está en nuestra sombra, es eso, miedo a sentir o tener miedo.  Es por eso que señalamos a otros, porque no sabemos cómo manejar lo que estamos sintiendo, porque tenemos cero practica básicamente de cómo hacernos cargo de todo aquello de lo que no somos conscientes y que ocultamos con la idea de no sentir dolor, culpa o vergüenza.  

Tener o sentir miedo es tan limitante, porque no nos deja ver o asumir nuestra emoción, que al final, verla, es mucho más fácil, sencillo o resolutivo, que negarla, minimizarla u ocultarla.  Ignorar nuestra emoción nos impide salir de esa situación por estar señalando a los demás, juzgando o culpando, porque eso hace que nos hundamos más en la densidad de nuestra sombra interna, dando la apariencia de que no vamos a salir de ahí.  

Cuando estemos señalando a alguien más o culpándoles, observemos atentamente en nuestro interior, porque es solamente ahí, dentro de nosotros, en donde está sucediendo el malestar.  Pregúntate ¿Qué es eso en mí que no me atrevo a ver, a abrazar, a admitir?  En lo personal, me ha servido mucho ponerle a mi miedo, o cualquier otra de mis emociones, nombre, tamaño, forma, peso, color, aroma, textura, temperatura.  Aprendí que es mucho más fácil lidiar con algo que puedo imaginar que con algo que no puedo ver, oír o tocar.  Hacerlo facilita en mí ver que es lo que me está limitando y llevando a proyectar fuera de mí lo que aún no he resuelto.   

Cuando asumo el 100% de mi creación y/o proyección mental, puedo hacerme 100% responsable de lo que voy a elegir hacer con el miedo a tener el miedo que estoy sintiendo.  Que al final es miedo a ser juzgada, miedo a ser rechazada, miedo a que no guste lo que estoy queriendo experimentar y no me estoy dando el permiso a hacerlo.  

Y tú ¿estás lista a hacerte responsable de tu miedo a sentir miedo? 

Si estás dispuesta a enfrentar tu miedo a sentir miedo, evita usar la expresión voy a tratar.  El vocabulario que utilizas a la hora de comunicarte de manera interna o externa es importante.  Basta de tratadistas.  Es mejor decir lo haré, lo estoy haciendo, lo voy a hacer, o eso hago. Y si no deseas hacerlo simplemente di no lo haré, no voy a hacerlo, o no quiero hacerlo. No pruebes suerte, hazlo con la intención con la que realmente quieres hacerlo o mejor di de una vez no quiero, el mundo no se viene abajo con tu no. Cada vez que dices voy a intentar, recuerda que tu mente miente y que es negociadora, y nunca va a salir a favor. 

A la mente solo dale órdenes, la mente obedece. Créeme.  

Carolina Alcázar

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